miércoles, 20 de diciembre de 2023

Asamblea 15-M de Morata


Notas de observación participante en la Asamblea del 15-M de Moratalaz, 18 febrero 2012


Lugar: Convocatoria en la AAVV Avance. Como hace un buen día, se sacan sillas fuera y la mayor parte de la gente se sienta en ellas y bastantes otros en el suelo (los dos sectores de los que hablaré luego empiezan a verse en donde se sienta cada una).

Público: Unos 40 al empezar, en torno a 60 hacia las 14h. Los jóvenes (por debajo de 30) no son más de 10, el resto se divide casi a partes iguales entre adultos i iaioflautas, los que más me sorprenden por su abundancia y actividad (en comisiones y a la hora de hablar). Entre los 40 del principio casi todos se conocen y saben los nombres. Domina el buen ambiente, pero en varios momentos hay cierta tensión entre una parte de los jóvenes-adultos, más puristas en las formas típicas del 15-m y en los discursos versus los iaioflautas, más “prácticos” y más reticentes, por ejemplo, hacia los discursos completamente negativos hacia el conjunto de los sindicatos. Puede no ser algo solo cuestión de edad sino también de clase (subjetiva): los cortes de pelo o la ropa de parte de ese sector joven-adulto (25-40 años) militante son parte clara de los hábitos culturales de ciertos sectores de clase media (muy típicos de algunos sectores del movimiento feminista, por ejemlo), mientras que los mayores tienen más el perfil obrero anodino típico del barrio.

Contenidos: La asamblea tiene partes muy diferenciadas, cada una con sus tiempos pre-fijados. Primero se dan informaciones (45 min aprox), luego se debaten propuestas concretas (algo más de una hora), luego hay un tema monográfico (aborto, sobre el que hay exposición y debate, 1 hora), luego había previsto un apartado varios que se acuerda suspender porque se va tarde. Mi sorpresa mayor es como ha cambiado la cultura respecto al factor tiempo: se ha aprendido muchísimo y ya no se dedica una hora a debatir si la próxima asamblea es sábado o domingo, hay horarios muy claramente establecidos y mucha preocupación porque los tiempos no se alarguen demasiado. El debate de una de las propuestas refleja muy claramente ese tema, cuando se dedica un buen rato a como encajar en los horarios habitaules la propuesta que todo el mundo quiere aceptar de ir una vez al mes a actualizar y cuidar el muro dedicado a los casos de violencia de género. Si, la idea nos gusta, pero ¿de donde quitamos esos 20 minutos? Una de las primeras opciones que se descarta, por irreal, es acabar más tarde (es la que se hubiera aprobado hace 6 meses, aunque luego hubieran quedado 2 personas). También se descarta recoger dinero de camino porque es poco respetuoso con esas mujeres  a las que se quiere rendir homenaje. También acortar la asamblea, por irreal. Finalmente se acepta una idea que inicialmente fue bloqueada (que ese día, una vez al mes, no se recoja dinero para el periódico y ese rato se dedique al homenaje), cuando tras el debate se ha visto que las alternativas son peores. Es un ejemplo bonito de deliberación y de cómo ese consenso hacia el que suelo ser muy reticente puede llevar a decisiones con las que todo el mundo se sienta cómodo. Pero sobre todo me impresionó el cambio en la importancia acordada a ese factor tiempo, tan ninguneado al principio y tan cuidado ahora.

Pero sin duda el tema más polémico fue la reforma laboral y el si acudir o no, o cómo acudir, a la manifestación contra la misma. Y volvió a ser un debate interesante. El sector más crítico hacia los sindicatos no se sentía cómodo yendo con ellos (anticipando los incidentes y tensiones que hubo hoy en la manifestación) y empezó bloqueando la idea de acudir a la manifestación. Tras un largo e intenso debate donde salió mucho esa distinción inicial entre las personas que vivieron el franquismo y la transición y no aceptaban un rechazo global y absoluto al sindicalismo, aunque compartieran las críticas a sus estrategias recientes y los adultos-jóvenes cercanos al sindicalismo minoritario para los que UGT-CCOO eran casi peores que Rajoy. Estos, tras lograr que las críticas a las cúpulas sindicales fueran muy claras, y la idea de marchar en bloque y con consignas diferenciadas quedara muy explícita, y tras algunos discursos muy convincentes hechos desde su perspectiva pero defensores de que era importante estas en la manifestación, terminaron aceptando que la asamblea se sumara a la convocatoria de manifestación.

Dinámicas y otros comentarios: El uso de toda la gesticulación 15-m funcionaba muy bien y estaba muy extendido entre todo el público, así como las dinámicas de uso de palabras. Las desigualdades y los faccionalismos en la asamblea, eran claros. Las facciones se corresponden bastante con las anteriormente descritas (por edad, clase y radicalismo), aunque por suerte no eran rígidas y las fronteras cambiaban algo tema a tema (la parejita se besaba efusivamente, pero minutos después ella bloqueaba la propuesta de su amor). Las desigualdades eran claras, no solo por el número o la capacidad oratoria de las intervenciones de cada uno, sino por el papel clave que estaba claro que jugaban los que habían llegado antes a hacer el orden del día (uno de los peajes del mayor control sobre el tiempo). También era difícil seguir la jerga de comisiones y cosas que se daban por descontadas y no se explicaban, para alguien como yo, informado en general, pero no habitual de las reuniones: aunque se hablaba de informar y llegar a más gente, el lenguaje no hacía fácil que alguien nuevo pudiera subirse a ese tren que ya llevaba mucha velocidad.

El moderador jugaba un papel clave, espectacular. Quizás el mejor moderador-consensuador que he visto en mi vida (y he visto much@s). Pero precisamente porque lo hacía tan bien, (controlaba tiempos, recordaba reglas, pedía insistentemente aportaciones en positivo y que permitieran superar los bloqueos o las proponía el mismo, resumía debates y aportaciones, etc…) me pareció insustituible y que cualquier otra de las personas que había allí (por menos despiertas, por más beligerantes, por menos integradoras y empáticas) no habría podido hacerlo igual y hubiera habido otra asamblea bastante diferente sin él. Los líderes siguen siendo imprescindibles incluso en la más pura horizontalidad?

sábado, 17 de marzo de 2012

¿De que va eso del taller de ternura? De entrada, vamos a dejarnos de nombres para poder explicárselo a mamá y a los compañeros de trabajo. No, ni taller de ternura, ni de ternura y sexualidad como dice el folleto. Este es un taller de sexualidad, por mucho que su reivindicación central sea una sexualidad más tierna. Pero la ternura no deja de ser el adjetivo y la sexualidad la sustancia.

¿Por qué salimos todas tan contentas de allí? Bueno, esa es fácil. Día y medio de mimos, de abrazos y de excitaciones varias, además de la creación de una atmósfera muy agradable lo ponen fácil. Pero vamos a la difícil ¿por qué seguimos tan contentas 2 semanas después cuando el efecto de esos mimos ya debería haber desaparecido y cuando ya nos hemos enfrentado al ¿y yo que me he llevado a casa de todo eso? Mi respuesta: porque creo que aunque el taller nos ofrece un pack coherente, una propuesta global de como vivir nuestra sexualidad, muy pocas la compran enterita y cada una nos llevamos a casa la parte que nos crea menos contradicciones con la persona que queremos ser en ese momento.

A Valeria le encanta la penetración. Pero eso no le impidió salir encantada de la cumbre de la secta anti-falocrática: se ha quedado con algo que le viene bien en medio de una relación estable de hace ya años: queremos más rato de jugueteo antes de llegar a los genitales. Jesús estaba en un momento expansivo y muy sociable y ha salido de allí reforzado en sus ganas de compartir con sus amigos, de bailar, tocarse o provocarse lascivamente. Ana salía de su puerperio y no solo ha estado recibiendo tantos estímulos como necesitaba sino que se lleva una propuesta para reencontar una sexualidad más tranquila con su pareja. Lola quiere comerse el mundo y a todos los habitantes que se crucen en su camino y en el taller ha encontrado fuerzas y legitimidad para seguir devorando. Toni estaba en crisis consigo mismo y con su pareja, pero le han hecho sentirse hermoso, le han redescubierto como animal sexual y le han puesto a 100. Al salir, se la va comer enterita.

Valeria, Jesús, Ana, Lola y Toni quieren cosas bastante diferentes. Seguramente, todas ellas algo diferentes al pack del "sexoternurista perfecto". Pero todas salen de allí reforzadas, descubriendo o redescubriendo lo que necesitaban en ese momento. Me ha recordado a lo de la retención selectiva en los medios de comunicación: solo nos quedamos con aquellas noticias que nos refuerzan nuestra visión del mundo y no nos ponen en cuestión nuestra foto de la realidad. Que bien que nos sienta a todas que nos digan que lo que nos apetecía era exactamente lo que teníamos que hacer!!!!

martes, 6 de marzo de 2012

“No tenía ganas de nada y menos de pensar. Pero no se puede –decía Caroline- si dejas de pensar vuelas, por eso no volamos, porque los saquitos dentro de la cabeza pesan mucho, aunque tengas ganas de tirarlos no se puede” 


(Carmen Martín Gaite, Irse de casa)